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Vitamina D en invierno: lo que nadie te cuenta

¿Qué es la vitamina D y por qué es importante?

La vitamina D es una de esas grandes aliadas de nuestra salud que, aunque no siempre le prestamos atención, cumple funciones esenciales. Participa en la absorción del calcio, ayuda a mantener nuestros huesos fuertes y también contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario.

Nuestro cuerpo puede obtenerla de dos formas principales: a través de ciertos alimentos y, sobre todo, mediante la exposición al sol. Aquí es donde empieza el dilema del invierno.

¿En invierno no se puede tomar el sol?

Uno de los grandes mitos que circulan es que en invierno no sirve de nada salir al sol porque no se sintetiza vitamina D. Y aunque es cierto que la producción disminuye, no desaparece del todo.

Durante los meses fríos, los días son más cortos, nos cubrimos más con ropa y la radiación UVB (la que necesitamos para producir vitamina D) llega con menos intensidad. Pero eso no significa que estemos completamente “desconectados” del sol. Si aprovechamos las horas centrales del día para exponernos al sol, aunque sea en la cara y manos, podemos seguir produciendo vitamina D, aunque en menor cantidad.

¿Debería tomar vitamina D en invierno?

Esta es una pregunta frecuente y muy razonable. La respuesta no es única, ya que depende de muchos factores: tu edad, tu estilo de vida, tu alimentación, el lugar donde vives, tu tono de piel, entre otros.

En algunas personas, especialmente en mayores, personas con poca exposición solar o con dietas muy restringidas, puede ser necesario un aporte adicional de vitamina D en invierno. Pero siempre debe valorarlo un profesional sanitario. Automedicarse con suplementos no es una buena idea.

¿Se puede obtener suficiente vitamina D solo con la alimentación?

La alimentación es importante, pero por sí sola no suele ser suficiente para cubrir las necesidades diarias de vitamina D. Algunos alimentos como pescados grasos, huevos o lácteos enriquecidos pueden aportar una parte, pero la cantidad que obtenemos a través del sol sigue siendo fundamental.

Por eso, una buena estrategia en invierno es combinar una dieta equilibrada con pequeñas exposiciones al sol y, si fuera necesario, consultar con un profesional sobre la posibilidad de necesitar un suplemento.

Mitos comunes sobre la vitamina D

  • “Solo los mayores necesitan vitamina D”: Falso. Aunque es cierto que con la edad disminuye la capacidad de sintetizarla, personas de todas las edades pueden tener déficits.
  • “Si tomo el sol tras una ventana ya es suficiente”: No es cierto. El cristal filtra gran parte de los rayos UVB, así que no sirve para este fin.
  • “Cuanto más sol, mejor”: No. El exceso de exposición solar sin protección puede tener consecuencias negativas. Siempre hay que encontrar un equilibrio.

¿Y entonces, qué hago este invierno?

Lo más importante es no obsesionarse, pero sí estar informados. Aprovechar los momentos de sol, cuidar la alimentación y, si tienes dudas, consultar con tu farmacéutico o médico para que te oriente de forma personalizada.

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